Durante la última escapada a
Escocia visité una de esas warehouse
que sólo la experiencia consigue situar en el mapa. Mientras paseaba entre
aquellos pasillos repletos de antigüedades, me encontré con un par de objetos de
cerámica que me llamaron la atención poderosamente: una taza y un pequeño
plato, ambos con un tono azul cobalto-pálido y terminación mate. Habrían pasado
desapercibidos para mis ojos inquietos sino hubiera sido por los motivos
decorativos que surcaban ambas piezas: